El arte no es una
forma de ganarse la vida. Es más bien una forma muy humana de hacer la vida más
soportable.
Kurt Vonnegut
Sería estupendo y un
reto vital que los escritores en su otoño, su cenit, escribieran ese libro de
despedida que los saque de su género predilecto, que los descentre y signifique
un reto, en el que el lector lo aprecie y glorifique.
Aunque este no es el
caso, el escritor estadounidense Kurt Vonnegut posee una larguísima trayectoria
en novelas cargadas de un sentido del humor negro que proviene de una tradición
norteamericana segura.
Un
hombre sin patria recoge los diferentes
artículos, inquietudes y deseos del mentado escritor en un contexto de inicios
del siglo XX y todo lo que le incomoda de su país y del género humano. El libro
posee un ácido humor y busca filtrar la oscuridad y el asco de la sociedad estadounidense (soberbia como ninguna). Es por eso que la mayoría de notas que disponen el texto
(no encuentro otra forma de nominarlas) se encargan de analizar momentos decisivos
de la política EE. UU. Quizá el dedicado al presidente Lincoln y su reflexión sobre la ambición
yanqui, que consume y arrebata territorios a sus vecinos, sea uno de los más
memorables.
Con todo, el libro puede estructurarse en diversos ejes temáticos, ya sea que el autor haya recopilado algunos de sus ensayos publicados en periódicos, sus memorias acerca de su relación de la niñez con la literatura y la risa ─de esta aprendemos que contar un chiste produce un efecto ante el miedo. O como se cita “el humor es una reacción casi fisiológica al miedo. Según Freud, el humor es una respuesta a la frustración (una de muchas)” (p. 17)─; sus lecciones creativas sobre escribir (divertidas y aleccionadoras); las cartas contestadas a sus lectores; su relación con la política, mostradas de forma brillante; su molestia con la aniquilación del planeta; todas presentan lo que su autor ha aprendido y puede contar sobre la humanidad.
Otro tópico del que disfrutarán
sus lectores versa sobre las dificultades para escribir Matadero 5, su novela más emblemática. En esta podemos observar que
el retorno de un soldado de la guerra muchas veces imposibilita contar lo
vivido, ya que el lenguaje necesita prepararse y madurar para enunciarlo.
Este libro, como colofón, es recomendado
para los fieles de Vonnegut y para aquellos que les motive conocer acerca de los
cuestionamientos que un norteamericano le puede generar a su propio país en temas
sociales, de política exterior y sociedad.
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