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Mi Jamiroquai personal




El funk, la música disco y otros ritmos setenteros ya nos conocíamos desde la niñez. Recuerdo haber oído a grupos como Kool and the gang, Earth Wind and fire, Skyy, The Commodors, Gq, Bee Gees, etc. Y otros tantos de rock pesado como se llaman actualmente: Deep Purple, Ac/Dc, Lenin Krabits, Queen, entre tantos que no puedo recordar.
Claro que no conocía las distinciones o denominaciones de tantos grupos musicales que mi papá guardaba en sus cassettes —los tendría grabados desde los 80, supongo. Mi gusto por la música disco, en especial, y el funk surge con él, y las veces que me animaba a seguir las canciones cantando, no tan afinado por supuesto.
Parte de mi niñez está relacionada a la música y a lo que me hace recordar cada vez que la oigo: un color que veía en ese instante, hacer la tarea jugando en al calle, en casa, etc.
Habían pasado los años y algunas veces recordaba los ritmos que por el 2004 ya no se oían tanto en las radios. Fue una noche fría o helada o calurosa no recuerdo bien, tendría 13 o 14 años (el 2004) que prendí el televisor y sintonicé el canal trece que para ese año solo daban programas de videos. Y vi por primera vez a un tipo flaco de lentes que manejaba un Ferrari negro. Así, fugazmente, se me pegó el ritmo (tan tan tan tara rara tatatan) era difícil para mi reconocer el funk, pues no lo conocía de nombre ni en ese tono de voz tan agudo. Seguí mirando atento apegado al televisor viendo de cerca las muecas graciosas y los cambios de marcha que le daba al auto.
Lo que no comprendo es por qué recuerdo que el Ferrari negro perseguía a uno rojo, donde manejaba una chica. Posiblemente la letra, sin saberlo, me hizo imaginar que seguían a una fémina.
Los fans y los conocedores del video saben que Jay Kay no maneja un Ferrari negro, sino uno morado y que ninguna chica es perseguida.

Cuando el video acabó estaba casi congelado ¡qué buen ritmo! Esperé a que saliese otro del grupo y ¡nada! Quedé insatisfecho y preocupado porque aparte de no entender nada de lo que decía en inglés, tampoco sabía el nombre del grupo ni de la canción. Quedé medio intranquilo por el desaire que me hizo el canal.
Así pasaron otros meses. Era otra mañana desganada. No quería ir a la escuela cuando prendí la radio y sintonicé ¿Oxigeno o Planeta? La emisora de pronto lanzó "la canción de los autos" (así le había puesto); aligeré mi cuerpo para grabarla en un cassette nuevo. Y volví a escucharla atentamente mientras comía pan. Lo más gracioso de la grabación es cuando dicen a mitad de canción "siete y veinte". Era un mate de risa porque cada vez que la ponía ya me preparaba para repetir lo que decía el locutor.

Tuve la suerte de volver a oír a la banda en el canal VH1, no olvidaré que era Cannet head, donde Jay Kay volaba por los cuartos y atravesaba las paredes con un ritmo dance. Mi mala suerte fue que siempre las veía ya empezadas. En esa ocasión si anoté el nombre y me fue confuso: Jamiroquai. No me sonaba a nada, ni a que fuera inglés. Era un nombre extraño que de todas formas quería oírla con prisa.

Fue cuando, ya en la universidad, le dije a mi hermano que me buscara "la canción de los autos" de Jamiroquai. Él que se había ido para la casa de mi abuela descargó la canción tan anhelada: Cosmic girl. Cuando volvió con su usb lo único que hice fue oír la canción por más de 6 veces. Estaba fascinado con el ritmo. Ese fue el inicio de mi gusto por Jamiroquai.

Entré a la enciclopedia libre del Internet a los días siguientes a buscar información sobre el grupo, y de lo poco que comprendí del ritmo se formó otro interés: ¡era por eso que el sonido y el ritmo se me hacían conocidos! Porque seguían las pautas y traían de vuelta sonidos de los 70 que ya pocos tocaban. El acid jazz se volvió una palabra clave para mí y para designar al grupo.
Fue así que bajé mis primeras canciones de Jamiroquai, ayudado por la lista de Wikipedia.
Little L, que me devolvió a lo disco y la letra se volvió mi favorita -mi versión era el del Live in Montreux, la mejor para mi- al lado de la chica cósmica; When you gonna learn, que costó un poco acostumbrarme al digeridoo (instrumento de viento sin llaves australiano) y caí en la cuenta que era una canción de protesta; (Don´t) Give a hate chance me era distinta y no sabía a que periodo de Jamiroquai pertenecía pero me gustaba; You give me something no sé porque daba la idea de ser más antigua que cosmic girl. Con Space cowboy fue distinto. La versión que escuché, la del álbum, me llevó a un tiempo nostálgico a una canción triste y que también se volvió mi favorita.
Feels just like it should me desubicó: de dónde saca ese ritmo tan disímil a los otros, pero fue pasable al oírlo de nuevo. La que no pude digerir rápido fue Deeper Underground. ¡Vaya sorpresa!: sonó en la película Godzilla que había visto en el cine: mi primer encuentro accidental con Jamiroquai.
A pesar de que escriba con entusiasmo sobre la banda, mi contacto con esas primeras grabaciones, hacía que Jamiroquai se volviera una que otra canción. El siguiente paso que hice fue descargarme todos los albumnes. No sin antes, un viernes que volvía de la universidad, dí una vueltita al "Hueco" (una cooperativa en donde venden todo tipo de cosas) a buscar discos en vivo, aunque una parte de mí me decía que era imposible encontrar a un grupo poco conocido en el Perú.
Caminé entre los corredores abarrotados de gente que compraba diversos tipos de DVD. Busqué en los stands de videoclips y no había ninguno que tuviera música funk. Hasta que me dí la ultima vueltita y un tipo de lentes me dijo: "A ver un momento". "Aquí tienes dos, los últimos que me quedan. Los demás ya los vendí". "¿Qué ya los vendió? Sorprendente si hay gente que escucha". Le compré los dos con una regateada. Eran el dvd recopilatorio de videoclips (High times Singles 1992-2006) y un concierto del 93 en Tokio. Me los dio en una bolsita, así que los guardé como un preciado tesoro en la mochila dentro de los cuadernos."No tengo el de Mountreux, quizá dentro de dos semanas", agregó. Le mentí al decirle que volvería. Cuando le dije que probara el recopilario y pidió qué canción en especial, dije de facto: Cosmic girl. Y así la recordé vista hacia 4 años atrás.
Regresé a casa contento y miré con entusiasmo los videos. Aparte de gustarme el de Stillness in time, Cannet head, When you gonna learn, entre otros. El concierto en Tokio tuvo gran influencia para mí. Porque vi al joven Jay Kay cantar con la mejor magia que podía hacer (y me molesta que hoy ya no cante igual, por razones no musicales). El Too young to die de ese concierto es memorable, al igual que su Blow your mind, The kids.




Wallis (el de la derecha) y Stuart Zender (el de la izquierda) cargando a Jay Kay. Detrás de ellos sonrié el baterista original Nick Van Gelder.



Me conseguí bajar sus albumnes. El primero Emergency of planet earth, excelente como para apegarse a la banda. Temas como If i like it, Blow your mind, Revolution 93 son mis preferidos. El segundo The return of the Space cowboy sugería un avance en el estilo y los instrumentos se diversificaban y cómo no olvidar canciones como Mr. Moon, The Kids, Stillness in time, Morning glory, etc. ¡Ah! Journey to Arnhemland y Space cowboy, poco a poco las canciones se identificaron con diversos estados de ánimo y momentos precisos para escucharlo. El tercero con el que se hacen conocidos Travelling without moving, es el álbum que me encanta (aunque se oye un tanto comercial) canciones como High times, Everyday, You are my love son pegajosas. Con el cuarto Synkronized tuve una mala impresión, creí que era un bajón, aunque algunos bloggers consideran que se acerca a Stevie Wonder de manera positiva claro, rescataría algunas canciones como Black capricorn day, Falling, Butterfly. Cada canción tiene su momento. Nunca a la primera vez que escuches una canción te puede gustar. Hay algunas que sí, a veces es cuestión de oírlas varias veces. 
El A funk odyssey surge como un memorial a la música disco y el uso de las computadoras y los sintetizadores hacen buen trabajo en Feels so good, You give me somthing, Little l, etc. El álbum que descargué en ese mes fue Dynamite lo oí con escepticismo y hubo algunas que se salvaron como Dynamite, Starchild, Talullah, (Don´t) give a hate chance entre dos más, sentí que el grupo —ya sin los fundadores como Zender, Smith, Wallis, Van Gelder— iba en una ruta que Kay les imponía. El bajista, el baterista, el tecladista y el que usa el digeridoo (los dos últimos que se retiraron en el quinto disco) aportaban en gran medida al ingenio compositor de Kay.
Cuando oí el último álbum, sacado en noviembre del 2010, Rock dust light star, percibí que trataba de vincularnos a sus anteriores trabajos porque Rock dust light star -la canción que abre el disco- nos habla de un hombre de la luna (como el de space cowboy) y White knucle ride tiene una entrada similar a Cosmic girl. Hay canciones respetables Good bye to my dancer, All good in the hood, Two complety different things que a mi me agradaron mucho.
Yo creo que Jamiroquai —espero el grupo en conjunto— aún puede lanzar un disco mucho mejor que el último, porque deseo que Rock dust light star sea puente a un disco mayor.



De izquierda a derecha, Sola Akingbola -percusionista desde el 95-, Paul Turner -bajista desde el 2004 , Jay Kay -líder, compositor y vocalista-, Dereck McKenzie -baterista desde el 94, Rob Harris -guitarrista desde el 2000-, Matt Johnson -teclados desde el 2001-.




Comentarios

  1. Muy buena reseña, se me hizo graciosa y entretenida. He tenido un flashback, me has hecho recordar lo difícil que era hace algunos años encontrar el nombre de una canción que te gustaba si no la escuchabas en el momento preciso. Tu gusto por la banda tienen relación a los sonidos que frecuentabas de pequeño, que eran influencia de la música que oía tu "santo". La vida tiene fondo musical sin duda.

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